Ceuta


El rectorado de la Universidad de Granada es un edificio antiguo, de estructura solemne y que inspira el recuerdo de las personas que por él han pasado con el fin de dirigirla. La Universidad en sí es una fuente de conocimiento en su parte más teórica y también de progreso tanto en lo económico como en la investigación en su cara más práctica. En muchas ocasiones desde Ceuta se ha observado como lejana a esta institución debido, tal vez, a la distancia física que separa la Ciudad Autónoma de la administración de esta. Nada más alejado de la realidad. Cualquier avance que se produzca en la mayor empresa de la provincia de Granada retribuye directamente sobre los y las caballas. Así, con la intención de acercar un poco más a la ciudad la Universidad el nuevo Rector, Francisco Lodeiro, accedió a conversar en su despacho sobre sus proyectos más cercanos en el tiempo sobre Ceuta.

El lugar es frío, con una imponente mesa de reuniones en el centro y al final un pequeño escritorio que deja un espacio para la intimidad. Lodeiro es un hombre campechano, llano, y que se muestra abierto a las preguntas que se le realizan. En primer lugar era evidente que había que hablar de la pronta integración de la Escuela de Enfermería que después de mucho tiempo de peticiones por parte de los y las estudiantes de esta carrera pasará a manos públicas. Me comenta que es cuestión de pocos meses, que está todo gestionándose para que en un plazo lo más breve posible este finalizada. Entrando en la materia de las facultades que se hayan disponibles para las y los caballas en su tierra le pregunto acerca de si hay a corto plazo intención de aumentar el número de titulaciones presentes en el llamado Campus Ceuta, a lo cual me comenta que en la actualidad la Junta de Andalucía, de la cual depende la UGR, va a paralizar la implantación de nuevas titulaciones de cara a adaptar los planes existentes durante el plazo 2008 – 2010 a los nuevos créditos europeos EEES, surgidos de los planes de Bolonia y que suponen en su correcta aplicación un gran avance en la convergencia europea y para la modernización del sistema de enseñanza universitario. Tras una breve deriva en el cual me explica como será esa adaptación de los planes le pregunto acerca del por qué de la inexistencia en la ciudad de Ceuta de unos comedores como los presentes en Granada para que los y las estudiantes caballas y que hayan llegado de otras ciudades al otro lado del estrecho tengan la posibilidad de acceder a una comida preparada que se acerque a la economía de los estudiantes. Me adelanta que es un proyecto que tiene en mente y que están a expensas de realizar un convenio con algún centro hostelero intermedio entre las facultades donde se puedan ofrecer menús económicos. Añade que cuando se resuelva la cuestión del nuevo campus se comenzará la creación de las necesarias residencias universitarias que ayuden a mitigar el gasto de aquellas personas que allí llegan a estudiar. Termina la pequeña charla con un estrechar de manos y salgo con la impresión de hallarme ante un proyecto de progreso para la UGR y que puede arrastrar a Ceuta a una mejor relación con ella.
Ceuta posee una parte de la UGR, y eso es una oportunidad que la ciudad debe siempre saber aprovechar para hacer de ella un basto capital humano y de conocimiento, siendo fuente de innumerable innovación y que bien rentabilizada puede conllevar también la dinamización de la economía.

Aunque la conversación fue dirigida hacia sus futuros proyectos sobre la Ciudad de Ceuta, no es menos cierto que los planes del nuevo rector afectarán también a aquellos caballas que estudian en Granada, en cuanto al refuerzo de las becas, incluida la de movilidad, que hay proyectadas o el aumento de la cuantía del apoyo a las becas Erasmus, con las cuales el Gobierno de España actual ha hecho un enorme esfuerzo elevando de alrededor de 1000 € hasta 6000 € el apoyo a los y las estudiantes erasmus.

Ceuta sabe que tiene en la Universidad una fuente de progreso, algo que debe saber canalizar.

Ceuta, ciudad que me vio nacer y que me aguantó diecisiete años.

Ciudad africana y española. Ciudad de culturas. Ciudad de grandes retratos, bellos paisajes y sutil hipocresía. Una de las dos únicas autónomas con eterna aspiración a transformarse en Comunidad, celosa siempre de sus diecisiete hermanas mayores.

Esta pequeña urbe, con sus cerca de setenta mil habitantes, es una de las grandes desconocidas para los peninsulares e insulares, siendo su situación tan solo comprendida por nuestros “vecinos” melillenses, de los cuales nos separan quinientos kilómetros. A veces vista con ojos inocentes y que asocian la África más profunda a sus calles, imaginando arena y camellos vagando por antiguos bazares. Otras simplemente ciegas de su realidad.

Siempre entre el levante y el poniente, su imagen no consigue traspasar esos veinte mil metros que nos separan de Algeciras.

Aquí la derecha rancia del Partido Popular gobierna a sus anchas con diecinueve escaños de veinticinco, convertido en adalid de la defensa de nuestra españolidad y sabiendo manejar hábilmente los posibles conflictos entre culturas, a la vez que alzando la imagen del Alcalde/Presidente a los cielos, quien más cercano a la tierra que cualquiera goza de una inmunidad herculiana, con un desgaste cero. La paupérrima oposición está compuesta por cuatro diputados de la coalición formada entre un partido de corte localista e izquierda unida, y dos del PSOE. Panorama casi calcado del anterior a las elecciones del veintisiete de Mayo de este año. Así, reconociendo la falta de motivación o manejo para llevar a la ciudadanía un mensaje alternativo, con los medios de prensa escorados hacia la derecha que han sabido vender que la ciudad está preciosa ( lo que sería cierto si el centro fuese TODA Ceuta ) y el gran fracaso que ha supuesto dejar que se unan en feliz matrimonio la idea de que votar algo diferente al PP significa vender Ceuta nos han llevado a tan bonita Luna de Miel, con sus mariachis y sus playas cálidas. Pero la vuelta es lo interesante.

La ciudad se halla agonizando económicamente. Los balones de oxígeno que llegan continuamente de “papa Estado” dejarán un día de sernos útiles y la incapacidad de este gobierno por solucionar los problemas relacionados con el comercio; el cual muere lentamente a nuestros ojos, el paro; que roza ya el 26 % ( cerca del 50 % juvenil ) y la industria inexistente hace que sobre la “perla del mediterráneo” penda, cual Espada de Damocles, un futuro frágil sobre ella. Esto es una mina antipersona y no parece que nos vayamos a dar cuenta hasta que nos explote ante los ojos. Será entonces cuando solo podremos pedir la extrema unción.

Estamos construyendo un precioso sarcófago.

Ceuta también es ciudad de culturas. Musulmanes, cristianos, hebreos e hindúes coexisten en esta ciudad. Pero no quiero ser yo hipócrita como todos y todas. Queda muy bonito otorgar todos los años un premio de nombre “Convivencia”, es muy loable que se diga que es la ciudad de la convivencia y que el sr. Vivas salga en las fotos que se hace con los líderes de las diferentes religiones en abrazo fraternal. Todo sería perfecto si no fuese mentira. En esta ciudad, teniendo la oportunidad única de ser realmente una Babel de las culturas, la gente camina toda junta por sus calles, pero nadie conoce realmente a sus vecinos. No hay interés real desde el gobierno por fomentar un intercambio de modos de ver la vida. Que uno de los motores de esta ciudad sea no solo que las personas vivan en ella sin conflictos, que se hace, si no que realmente exista ese encuentro entre todos y que se termine de una vez por todas con esta segregación y polarización que la ciudad vive día a día.

Ceuta es, antetodo, una ciudad preciosa. Sus paisajes y sus estampas son únicas.

El Mediterráneo y el Atlántico dándonos un abrazo azul, gigante.

Ahora yo la abandono de nuevo para volver a mi ciudad actual, la cual es mi nuevo amor.

Ceuta debe darse a conocer y crear para luego fomentar un modelo de convivencia, debe renacer de este declive económico que vive, debe volver a ser una ciudad plural, estable…

Dejar que algo estrecho nos separe de la península para hacer real aquel eslogan y que algo estrecho nos una.